Hablando Claro

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jueves, 28 de julio de 2011

Humillate ante Dios Y El Te Exaltara !!!!!




1 Pedro 5.2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;







Esto es equivalente a una promesa: si nos inclinamos, el Señor nos alzará. La humildad conduce al honor: la sumisión es el camino a la exaltación. La misma mano de Dios que nos empuja hacia abajo, está esperando para levantarnos cuando estemos preparados para recibir la bendición. Nos agachamos para vencer. Muchos se rebajan delante de los hombres, y, sin embargo, no reciben la protección que ambicionan; pero aquel que se humilla bajo la mano de Dios no dejará de ser enriquecido, exaltado, sostenido y consolado por el Dios siempre lleno de gracia. 

Es un hábito de Jehová derribar al altivo y exaltar al humillado.
Sin embargo, hay un tiempo para la obra del Señor. Hemos de humillarnos ahora, incluso en este preciso instante; y estamos obligados a continuar haciéndolo, ya sea que el Señor ponga sobre nosotros Su mano que causa aflicción o no. Cuando el Señor hiere, es nuestro especial deber aceptar el castigo con profunda sumisión. Pero en cuanto a nuestra exaltación proveniente del Señor, esa sólo puede venir “cuando fuere tiempo”, y Dios es el mejor juez de ese día y hora. ¿Clamamos impacientemente pidiendo la bendición? ¿Desearíamos un honor inoportuno? ¿Qué pretendemos? Seguramente no nos hemos humillado verdaderamente, pues, de lo contrario, esperaríamos con tranquila sumisión. Entonces, hagámoslo.

1 comentario:

  1. El mover del Espiritu Santo sobre las aguas, en el Gn 1, discernía la sumisión y sujeción de la tierra misma a la obra del Altísimo: el resultado, lo relata el mismo y posteriores capítulos!

    Dios envía a ese mismo Espíritu Santo y su discernimiento sobre tu vida, y busca una sumisión y sujeción total; i.e., un espíritu humillado ante Él!

    De ahí en adelante, ofrece un altar con esa ofrenda permanente! Y el Espíritu de Dios irá y vendrá, y tú verás la obra del Altísimo transformándo tu vida.

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