Hablando Claro

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lunes, 2 de mayo de 2011

PAPA Y MAMA PORQUE YA NO HABLAN CONMIGO HE?



LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACION EN LA FAMILIA


Salmo 127.3–5 (RVR60)
3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 
4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 
5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta. 





¿Cuándo fue la última vez que conversó realmente con su hijo, cara a cara, sin televisión, música o computadora de fondo?  El “sentarse juntos” que permitía crear lazos entre padres e hijos puede ser un reto en la era electrónica.  Aquí hay algunas sugerencias:

Las expresiones faciales cuentan historias: a pesar de que los correos electrónicos y las llamadas telefónicas son formas importantes de mantenerse en contacto, asegúrese de tener también tiempo “cara a cara” cada día. Es importante ver las expresiones faciales de su hijo para comprender lo que nos dicen y como se sienten.

El lenguaje corporal es vital: el observar el lenguaje corporal de su hijo es una excelente forma de descifrar algunas de las cosas que podría estar pensando, pero que no dice. Por ejemplo, ¿mira hacia otro lado cuando le pregunta cómo le va en algún proyecto? O, ¿se cruza de brazos de manera desafiante cuando describe una situación con la cual tuvo que tratar en la escuela? Al conversar a solas, sin distracciones, usted puede establecer una conexión más cercana y mantenerse al tanto de lo que pasa en su mundo.

¿Está escuchando? 
Tener múltiples actividades se ha convertido en una forma de vida. Si usted está tecleando constantemente en su computador, escribiendo una nota, o haciendo la cena mientras su hijo trata de decirle algo, después de un rato ellos pueden empezar a decirle cada vez menos y menos hasta que usted pierda lo que pudo haber sido una buena comunicación entre ambos.  Haga un alto en sus tareas y escuche cuando ellos le estén conversando.

Enséñeles a sus hijos a escuchar: Cuando necesite conversar con sus hijos, asegúrese de que sepan como escuchar realmente. Apague la televisión y haga contacto visual. Si usted necesita que ellos recuerden lo que les está diciendo, haga que ellos se lo repitan.

Esté ahí para ellos: ¿Está su mente en alguna otra parte cuando está en las graderías en un partido de su hijo, o en una banca en una visita juntos al parquet?  Cuando está hablando en el teléfono celular o hacienda algún trabajo, su hijo está consciente de lo que usted está haciendo.
Los niños cuyos padres asisten a verlos actuar o jugar, pueden sentirse defraudados cuando vean que sus padres no están atentos. Una llamada rápida o reportarse está bien, pero recuerde que fue lo que le motivo a ir al partido o al parque en primer lugar.

Las notas traen sonrisas: no toma demasiado tiempo o esfuerzo dejar una nota de aliento en el  almuerzo de su hijo.  Ellos apreciarán ese detalle.

Los paseos en automóvil son grandiosos: no encienda la radio, trate de conversar.  Puede que su hijo sea más abierto y esté dispuesto a conversar en el automóvil, cuando no esté nadie más cerca que pueda escuchar la conversación, y donde no tenga que establecer contacto visual.  Otra ventaja de las conversaciones en los autos es el límite de tiempo y los niños saben que terminará cuando ellos salgan del auto.
La habilidad de conversar sencilla y frecuentemente con sus hijos, y que ambos estén realmente escuchando, es una gran ventaja.  Una gran parte de ser padre es ofrecer ayuda y consejo – y usted necesita saber lo que está sucediendo en sus vidas para poder hacerlo. Además, hay algo maravillosamente reconfortante para todos, el solo hecho de saber que está justamente uno al lado del otro.

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''' GRACIAS A DIOS QUE SOMOS DIFERENTES ""







El matrimonio funciona al estilo divino 



cuando con mucha sabiduría aprovecho las fortalezas de mi cónyuge para ser ayudado en mis debilidades y cuando mi cónyuge ve mi aporte diferente y necesario para ayudarle en sus debilidades, y juntos, apoyándonos mutuamente, marchamos por la senda de la vida para cumplir las metas de nuestro matrimonio.
Dios nos hizo diferentes y algunas de estas diferencias nunca se acabarán. Algunas de ellas deben ser rechazadas y debemos lo antes posible abandonarlas porque es imposible mantenerlas y vivir en armonía, pero la mayoría de ellas no tienen por qué ser despreciadas, todo lo contrario, deben preservarse porque son el mejor complemento del matrimonio.
El más grande secreto es que debemos aprender a vivir con las diferencias. Existe la opción de vivir con ellas, disfrutarlas y ser beneficiados, aunque la gran mayoría de las parejas elige opciones que son realmente sorprendentes y que estudiaremos a partir de este momento.

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"" DESTRUYE EL MACHITO QUE ESTA EN TI ""






Efesios 5.25–26 (RVR60)
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,





La autoridad que Dios nos ha entregado como cabeza del hogar, no está representada por una placa de policía que se pone en mi pecho. Esa placa pertenece al ambiente policial y no a la vida familiar. Como tampoco un delantal describe, de manera alguna, la responsabilidad de una mujer. Ese uniforme puede representar a una empleada doméstica y su mundo de trabajo en el servicio de un hogar. Tampoco la función de la esposa está representada por el uniforme de un sargento que intenta dirigir el hogar con órdenes insensibles y actitudes tiránicas.
Por supuesto, Dios entrega funciones distintas a los cónyuges porque Él mismo nos hizo diferentes. Por esta misma razón es que nos necesitamos mutuamente, porque ambos cumplimos funciones que se complementan. Sin duda que necesitamos de nuestro cónyuge. Un hombre y una mujer anhelan tener una ayuda idónea, la anhelan porque en lo profundo de su corazón desean estar completos. El hombre y la mujer anhelan precisamente aquello que es diferente, aquello que Dios creó en un ser humano de diferente sexo, porque juntos en una relación normal que se someta al estilo divino, ambos se ayudarán mutuamente y se sentirán completos.
Por lo general cuando uno habla de necesitarse mutuamente, en la mente de muchos hombres inmediatamente aparece la imagen de su necesidad de la unión sexual, pero lo cierto es que esta necesidad de unidad y de compartir la vida con otro ser humano de diferente sexo incluye mucho más que la necesidad económica o sexual.
Cuando Adán vio por primera vez a Eva, debe haber estado maravillado de las diferencias. Estar cara a cara con otro ser humano de sexo diferente y tener la posibilidad de disfrutar de aquellas diferencias, sin duda era algo que le deleitaba en gran manera. Ciertamente hubo una excitación sexual, pero no era todo lo que estaba en su mente ni esa era toda la necesidad de complemento que él tenía. Al estar juntos, esas bellas diferencias que tenían les darían la oportunidad de que las necesidades de ambos fueran satisfechas. Por supuesto que esas bellas diferencias sobrepasaban el campo físico.

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